Raphaely
«Vivo en un pequeño pueblo de Maranhão, Brasil. Mi vida ha sido difícil: mi madre me dejó con mi abuela poco después de nacer y nunca entendí por qué. Mi abuela es una viuda pobre que también cria a otros dos nietos. La ayudo a trabajar en nuestra pequeña granja. Durante la temporada del açaí, osecho las bayas para venderlas y así contribuir a los gastos del hogar.
Soñaba con entrar en Villa de las Niñas para que algún día pudiera ayudar a mi familia y a mi abuela. Aquí soy muy feliz: tengo muchas amigas y las Hermanas nos quieren mucho. Aprendo muchas cosas, dibujo y pinto, y estudio mucho porque quiero ser abogada. Agradezco de todo corazón a nuestros amigos y benefactores. Gracias a ustedes, niños como yo podemos vivir seguros y tener un futuro. ¡Dios les bendiga!»
